1 de enero de 2014

Un poema de Laura + Una ventana al pensamiento de Julián.


    Sigo sin tener la certeza de si le intereso a Julián como mujer. Lo único que estoy segura de afirmar, es que la última clase llamé su atención. Al menos ahora sé que me distinguí como alumna. Pude notar en su mirada que le extrañaba que una chica como yo hubiera leído El Fausto, de Del Campo. Hubo algo en sus ojos, un brillo de sorpresa, una sonrisa en sus labios. Y por ese mínimo algo, no puedo dejar de pensar ni un segundo en él, en sus ojos sobre mí, mientras yo intentaba una explicación del Fausto.

   Al llegar a casa, le escribí una poesía.



AIRE

Hablás. Te escucho a la distancia.
Quisiera la forma de reducir el vacío /
llenarlo de poesía / de vos y yo en un café.
Tus manos blancas / tus dedos largos /
tus ojos enmarcados por la pasión /
tus gestos / muletillas / tus libros /
pagaría con buen gusto el precio del fracaso
por la circularidad de todo vos.
Sufro. Ojalá supieras. Pero no.
                                       L.R.


    No puedo decirle a Julián lo que siento. No. Al menos no aún. Es mi profesor. Tengo que esperar a terminar la cursada. Tengo que dar el final de la materia. ¡Con qué gusto desaprobaría para tener que recursar una vez más con él! ¿A él le pasará lo mismo? ¿Sentirá esa barrera ética entre los dos?


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     Laura Read. Una mujer atractiva. Hubiera sido ciego de no haber visto que es linda. Aunque como alumna, callada. Estudiosa. Tímida. Me sorprendió el otro día. ¿A qué mina se le ocurre leer El Fausto, por voluntad propia? Creo que tiene un potencial que ni siquiera ella sospecha. Cuestión de confirmar mi teoría cuando dé el primer parcial, la clase próxima. Parece una estudiante inquieta intelectualmente. Me pidió bibliografía adicional cuando nadie la lee... a esta chica le gusta mucho la literatura o quizás... no, no puede ser. ¡No sé cómo se me cruzó eso por la mente! Es imposible. Yo jamás hice nada para...

   Cortázar lo dijo: “El amor es un rayo que te parte y te deja estaqueado a mitad del patio”... pero... ¿será posible? ¿qué puedo hacer yo? Tampoco quiero alimentar esperanzas si ella... en fin, estaré más atento la próxima para ver cómo reacciona y que no se ilusione...
   A ver. Voy a corregir unos exámenes. Sí, mejor pensar en otra cosa. (...) pero no puedo dejar de pensar en ella. Laura. Ojalá la hubiera conocido en otro momento, en otra circunstancia...


Próxima entrega: Una canción para Julián – El primer parcial de Literatura General.