A la mañana siguiente, a primera hora, recibí su respuesta. Formal y
cordial como siempre, resolvía mis dudas sobre ciertos aspectos de la
monografía, me advertía acerca de los peligros de mi investigación y valoraba
mi iniciativa de aventurarme con un análisis teórico original. Eso, entre otras
cosas. Más, entre líneas.
Julián comenzaba pidiéndome disculpas por haber suspendido la cursada de
ese día. Decía que no le había visto objeto continuar con la clase previa a la
entrega de la monografíía, siendo que éramos tan pocos, y que yo había sido su
“única interlocutora, la única que había leído (…)” el texto que se iba a
trabajar esa tarde. Creía que había sido una sensación mía pero ahora que la
leía, esa frase avalaba ciertos momentos en la clase en los que yo sentía que
estábamos los dos solos en el salón, aunque estuviera repleto de gente. Hacia
el final del mail, comentaba como a la pasada, que durante esa semana, se
encontraría en el bar cercano a la facultad el viernes y el lunes, a las ocho
de la noche, durante una hora, por si necesitaba de su consulta.
El juego estaba abierto. Y yo comenzaba a entenderlo. Julián adelantaba
dos pasos y retrocedía tres, para luego saltar diez y así, regresar y avanzar
sucesivamente. Mareaba. Confundía. En los momentos en que me decidía a dejar de
pensar y sentir por él, en que trataba de distraerme de él, Julián volvía al
ruedo con una apuesta velada más fuerte. Los mensajes eran entre líneas, sutiles,
apenas una luz entre las sombras. Lo que estoy segura, no sospechaba él, era
que yo había advertido sus movimientos. Y yo sabía jugar. Y prefería apostar,
perder y quedarme sin nada, antes que, parafraseando a Benedetti, quedarme inmóvil al borde del camino. La
próxima clase sería la entrega de la monografía. Luego de la corrección, el
examen final. No faltaba mucho tiempo para que le confesara mis sentimientos.
LA ÚNICA QUE HABRÍA LEÍDO
El mundo se desvanecia
alrededor
sólo tu voz /
nada más / la broma irónica /
un poco de risa
para disimular el marco
/ risa a la cual
me invadía ocultando /
/ suspiros
profundos / deseo de ser aire /
/ de ser
palabras para que tus ojos me miren /
/ y pasar
acariciando tus labios hasta el sonido
sólo el sonido
de tu voz y nada más / nadie más.
No sé si para
vos habrá sido igual.
Yo me contenté
con ser / al menos por ahora /
/ temáticamente
/
/si querés
ponerlo así: temáticamente
tu única
interlocutora.
Laura Reed.
Próxima entrega: La entrega de la
monografía.