29 de julio de 2014

La devolución de la monografia (I)

Luego de la conferencia, Julián se acercó a mí en la fotocopiadora para alcanzarme un libro que había perdido en mi huída de su mirada. Sentí que el piso se movía bajo mis pies cuando escuché que él decía mi nombre.
   -Laura. Se te cayó esto – dijo extendiendo su mano. Sus dedos rozaron con los míos. Apenas pude sonreírle con nerviosismo.
   -Gracias, Julián…
   -Me quedaría hablando pero tengo que… me esperan.
   Bajó su mirada pero no pudo ocultar la pena. Yo, en cambio, estaba feliz. Sabía que volvería a verlo en quince días. Y quince días pasaban muy rápido.

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13 de Julio. Había llegado la fecha de la devolución de la monografía-parcial. Sala de profesores. Julián, sentado al fondo, contra una ventana. Me devolvió la monografía mientras hacía las devoluciones a mis compañeros. Nota: siete. Mi delirio interpretativo teórico había dado buenos resultados. Julián no me estaba regalando nota.  Ojeé el trabajo y valía la pena quedarme un rato más releyendo las correcciones. Julián se había tomado el trabajo de hacer una lectura muy detallista y sus comentarios constructivos eran más que interesantes. Así que me senté dos sillas vacías de por medio al lado de Julián y me detuve exhaustivamente en cada acotación que él había hecho a mi texto.
Había sido realmente detallista con las correcciones. Y por lo que observaba, era así con todos mis compañeros. Otro motivo más para enamorarme. Miráme, Julián. Mis compañeros pasan. Pocos se quedan un ratito más. Y yo sigo leyendo el parcial.
Cada tanto, Julián me mira de costado. Seguro le incomoda que me haya quedado tanto tiempo. Pero yo me siento incómoda también. Cada vez que percibo su mirada, me sonrojo. Quisiera besarlo y salir corriendo. Pero me quedo.
-Podés preguntarme, si querés…
Me quedo muda por unos segundos. Trato de esbozar una sonrisa torpe.
-Sí, cuando termine de leerlo bien, te pregunto – alcanzo a contestarle mientras siento que toda la sangre del cuerpo se me acumula en las mejillas. Vuelvo a enfrascarme en la lectura, tratando de que la blancura del papel se me contagie.
Mis compañeros siguen pasando uno tras otro. Escucho que uno de ellos desaprobó el parcial. Debe tener apenas dieciocho años y está recién salido del secundario. Julián le pregunta si ya cursó otras literaturas. Se lo recomienda antes de rendir el final. Mi compañero, igual se va contento. Y no sé en qué momento sucede ni cómo, pero de pronto me veo por unos segundos hablando con Julián. Me pregunta si es la primera materia que curso.
-No. Bueno, más o menos. Empecé recién este cuatrimestre la carrera. Cursé al mismo tiempo Gramática, Literatura Alemana, Lingüística y ésta. Por ahora aprobé la cursada de todas.
Julián me mira con sorpresa.
-Te metiste con materias complicadas.
Le sonrío con timidez y vuelvo a la lectura de mi parcial. Habían pasado tres cuartos de hora y decidí preguntarle sobre las correcciones. Hice un gesto para levantarme de la silla y sentarme en la que quedaba enfrentada a él, pero Julián quitó su mochila de la silla contigua a la suya y no pude resistirme a semejante invitación.

(continuará)


Próxima entrega: La devolución de la monografía (II)