Julián había corrido la mochila, habilitando
un lugar a su lado. Me senté, con el parcial en la mano y el alma a punto de
huir de mi cuerpo de la alegría. Pocas veces fui tan feliz por estar cerca de
alguien. La última vez que sentí eso fue con mi amor imposible de secundaria.
Le hice un par de preguntas sobre la
monografía. Me sentí la mujer más afortunada del mundo por tener sólo para mí,
unos segundos su atención. El me explicaba, mirándome a los ojos y yo no podía
evitar perderme en sueños (al mismo tiempo que tomaba nota mentalmente de sus
acotaciones teóricas). Cada tanto (un par de veces, creo), sentía su brazo
cerca del mío y hubiera deseado prolongar ese ínfimo roce durante siglos. Para
remarcar ciertos comentarios, Julián tocaba mi brazo con sus dedos largos,
queriendo llamar mi atención, cuando toda ella estaba puesta en su persona.
Deseé que las correcciones no acabaran nunca
y quedarme congelada en ese momento. Pero como dicen por ahí: la felicidad es
breve. Y tuve que irme. No podía ser egoísta y quedarme más tiempo cuando había
otros compañeros esperando las indicaciones de Julián. Sonreí y le agradecí. Me
deseó suerte para el final. Yo también estaba deseando tener la nota de
aprobación en la libreta. Era la llave para que comenzara algo entre él y yo.
Salí
de Puán con el corazón haciendo redobles de tambor. Cada vez faltaba menos para
poder estar junto a él, para confesarle todo lo que sentía.
Al llegar a casa, le mandé un mail
agradeciéndole las correcciones. El
contestó al día siguiente. Me daba pié para seguir el intercambio, por mail,
para consultarle cualquier duda que tuviera sobre el último examen liberador.
Pronto sería el final. No sospechaba que estuviera tan pronto. No esperaba ver
a Julián antes. Pero lo vería. Su siguiente mail, fue una invitación a la
presentación de un libro que había escrito en conjunto con la cátedra de otra
universidad en la que trabajaba.
Era mi oportunidad para decirle lo que
sentía. Estaba decidida. Iría a esa presentación. Y cuando terminase, me
acercaría a él y se lo diría. Iba a jugármela.
Próxima entrega: La presentación del libro.
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